MICHELE PITTACOLO: DEL COMA A MEDALLISTA PARALIMPICO

CAMPEÓN DEL MUNDO EN 2018

Michele Pittacolo: del coma a medallista paralímpico

En 2007 este italiano sufrió un accidente que lo obligó a abandonar la bicicleta, pero su amor por el deporte lo hizo volver para alcanzar la gloria.


Michele Pittacolo, pedalista paralímpico italiano de 48 años, asegura que el colombiano Egan Bernal hará historia en el ciclismo. / Facebook: Michele Pittacolo

Cuando Michele Pittacolo se despertó del coma estaba pedaleando en la cama. Solo con un episodio así se puede entender lo que significa el ciclismo para él. Lo lleva en su ser, hace parte de sí, para siempre, como si la sangre fuera la cadena que le da potencia a sus músculos. Semanas antes de ese suceso, en septiembre de 2007, estuvo entrenando en su bicicleta y sufrió un accidente que modificó el pedaleo de su vida. Justo ese día no utilizó casco.

“Fui atropellado por un auto y las consecuencias fueron muy serias. Lo peor pasó en mi cabeza: fractura en el cráneo, daño cerebral que causó dificultad en el equilibrio, problemas en un ojo y parestesias en la mano derecha y el brazo, además de otras pequeñas cosas que ya ni me doy cuenta”, le contó el ciclista italiano a El Espectador. Debió empezar lo que llama su “segunda vida”, una en la que “tenía que comenzar, como un niño, incluso a caminar”. Reanudó su existencia gracias a que encontró personas que lo apoyaron y estrategias que le permitieron superar las dificultades de la cotidianidad.

Michele nació el 5 de septiembre de 1970 en Udine y tenía tres años cuando se montó por primera vez en una bicicleta. Su pasión por las carreras llegó a los 12. En la primera competencia que disputó se retiró porque estaba muy cansado, pero no dejó de entrenar. A los 13 ingresó al equipo Velo Club Latisana, con el que corrió hasta los 25. Ganó siete pruebas aficionadas y posteriormente se dedicó al ciclismo de montaña. “Mi tío era un gran fanático del ciclismo: fue él quien me inició seriamente en este deporte”, recordó el batallador Pittacolo. 

Otra de las consecuencias del accidente fue que se le borraron meses de su vida. Actualmente tiene vacíos en la memoria. Después del siniestro, no quiso retornar a los pedales. Anheló dedicarse a otra actividad. Sin embargo, con el amor hacia el deporte no pudo luchar. Es quizá la única batalla que ha perdido. Un día llegó a casa y se encontró con una bicicleta de regalo. No se resistió y la montó. “El primer día solo hice unos metros y ya estaba fatigado. Aumenté la distancia gradualmente y con el paso del tiempo pude pedalear más y más”.

Luego de la reconstrucción en resina del lado derecho del cráneo y de que le pusieran una placa de titanio en la cabeza, Pittacolo se concientizó de que en el deporte y en la vida se mejora lentamente y de que a pesar de los traumas podía “volver a ser una persona normal”. El accidente, que también le generó problemas en el lenguaje, le produjo diversos aprendizajes. Lo convirtió en una oportunidad. “Si no me hubiera sucedido, habría sido una persona normal, quien hacia su trabajo y en los momentos libres montaba en bicicleta. No me habría convertido en lo que soy ahora”, afirmó el hombre que desde 2009 empezó a competir en el ciclismo paralímpico en la categoría C4 (parálisis cerebral). Y no solo a competir, también a ganar. En los Juegos Paralímpicos de Londres 2012 se colgó la medalla de bronce en ruta, fue campeón italiano de pista y en 2014 terminó segundo en la clasificación mundial de la Unión Ciclística Internacional (UCI).

En 2015, 2016 y 2017 fue el mejor en Europa y el año pasado, en el que fue campeón del mundo en Maniago, una ciudad al norte de Italia, volvió a ser segundo en el escalafón UCI. Michele se convirtió en uno de los mejores del planeta en su categoría. Las victorias colmaron sus entrañas. “El recuerdo deportivo más hermoso de mi segunda vida fue participar en los Juegos Paralímpicos de Londres en 2012 y subir al podio. Nunca olvidaré ese bronce. El Campeonato del Mundo de 2018 que gané me lo dediqué, en primer lugar, a mí mismo por todo el trabajo y los sacrificios que hice para prepararme”, relató. También ofrece las medallas a su esposa Raffaella y al personal que lo acompaña día a día en su objetivo de pedalear para ser feliz.